Que el congelador deje de funcionar parcial o totalmente es uno de los problemas domésticos más frustrantes, y puede arruinar varios alimentos, con la pérdida económica que supone. Helados ablandados, filetes gomosos, cocinas preparadas que se estropean a los pocos días, frutas congeladas que se apelmazan…
Las causas suelen ser variadas y, afortunadamente, muchas se pueden identificar y solucionar con pasos sencillos antes de llamar a un técnico. En esta guía te explicamos cómo diagnosticar y resolver los problemas más frecuentes, de manera calmada y confiable.

Por qué un congelador deja de congelar
El congelador mantiene la temperatura mediante un ciclo de refrigeración en el que el compresor, el gas refrigerante y los ventiladores internos trabajan en conjunto. Cuando alguno de estos elementos falla, el electrodoméstico deja de mantener el frío adecuado. Otros factores que pueden impedir una óptima congelación son los problemas eléctricos o la ventilación insuficiente.
Señales de que el congelador no está funcionando correctamente
Algunos indicios son fáciles de detectar: alimentos blandos o parcialmente congelados indican que la temperatura interna es demasiado alta. La escarcha irregular o la acumulación excesiva de hielo puede bloquear la circulación de aire. Ruidos extraños, como zumbidos continuos o clics frecuentes, pueden señalar problemas en el compresor o el motor.
Causas más comunes por las que un congelador no congela
Algunas causas son sencillas de solucionar en casa, mientras que otras requieren la intervención de un técnico. Conocerlas incrementa nuestro grado de información para tomar decisiones rápidas y evitar daños mayores.

El termostato está averiado o mal calibrado
El termostato controla cuándo se activa el compresor. Si está dañado o desajustado, el compresor no arranca y el congelador deja de enfriar. Para comprobarlo, revisa la posición del termostato y ajústalo al nivel recomendado (generalmente entre 3 y 5 si es combi o -18 ºC si es congelador independiente). Si no responde, será necesario reemplazarlo o llamar a un profesional.
Fallos en el motor o compresor
El compresor es el corazón del congelador. Si no arranca, emite ruidos continuos o no mantiene la presión del gas, puede indicar que se encuentra averiado. En estos casos, lo mejor es desconectar el aparato y consultar a un técnico.
Pérdida de gas refrigerante
El gas es esencial para el ciclo de refrigeración. Una fuga provoca enfriamiento parcial o irregular. Señales de alerta incluyen: ruido leve del compresor, escarcha excesiva en ciertas zonas y alimentos que no congelan. Solo un profesional puede reparar la fuga y recargar el gas de forma segura.
Problemas en el ventilador interno o en la circulación del aire
El ventilador distribuye el aire frío por todo el congelador. Si deja de girar, algunas zonas no se enfrían. Si abres la puerta en un momento en que el compresor está apagado, no oirás el ventilador, y podría parecer que no funciona. Lo ideal es escuchar el ventilador poco después de que el congelador haya estado cerrado un rato, cuando el compresor debería estar activo.
También conviene comprobar que no haya bloqueos físicos (como alimentos muy pegados a las salidas de aire) o acumulación de hielo que impida su giro. Si tras estas comprobaciones sigue sin funcionar, es recomendable llamar a un técnico para que pueda manipular piezas eléctricas.
Acumulación de escarcha o hielo bloqueando la ventilación
El exceso de hielo en las paredes o salidas de aire impide que el frío llegue a todos los compartimentos. En estos casos, descongelar completamente el congelador y limpiar las salidas suele solucionar el problema. Pero tiene que hacerse con planificación porque tienes que vaciar por completo el electrodoméstico, apagarlo, dejar que las cuevas de hielo se vayan despegando y limpiarlo en profundidad.

Suciedad en las rejillas o serpentines del condensador
El polvo acumulado en las rejillas o en los serpentines del condensador, que son los tubos metálicos por donde circula el gas refrigerante para expulsar el calor al exterior, impide que el congelador disipe correctamente el calor. Esto hace que el compresor tenga que trabajar más tiempo y con más esfuerzo, reduciendo la eficiencia del aparato y aumentando el consumo eléctrico. Limpiar estas rejillas y serpentines con un cepillo suave o con aspiradora de mano de forma periódica contribuye a mantener un rendimiento óptimo.
Puerta mal cerrada o juntas deterioradas
Si las gomas de la puerta están dañadas o la cerradura no sella, entra aire del exterior y el congelador no puede mantener la temperatura. Para comprobarlo, coloca una hoja de papel entre la puerta y el marco; si se desliza fácilmente, las juntas necesitan limpieza o directamente una substitución.
Casos frecuentes de congeladores que no enfrían bien
A veces el congelador enfría, pero no congela completamente, o muestra fallos parciales. Estos son los casos frecuentes que se pueden dar con esta particularidad:
El congelador enfría pero no congela completamente
Suele deberse a temperatura mal ajustada, falta de gas o ventilación obstruida. Ajustar el termostato, limpiar rejillas y ventilar el aparato puede mejorar el rendimiento.
El congelador hace ruido pero no congela
El compresor o el ventilador pueden estar averiados. Evita forzarlo y llama a un técnico para inspección y reparación, ya que continuar funcionando bajo estas condiciones puede dañar definitivamente el electrodoméstico.
El congelador no congela en verano o con calor
Exponer el congelador a temperaturas altas o al sol directo afecta su eficiencia. Mantén el aparato alejado de fuentes de calor como hornos o radiadores, y procura que la ventilación trasera sea suficiente dejando el margen suficiente con respecto a la pared.
El congelador no congela pero la luz interior funciona
Que la luz funcione indica que la electricidad llega, pero puede haber problemas en el compresor, motor o gas refrigerante. La intervención profesional es necesaria para diagnosticar la causa exacta.
Qué hacer si tu congelador no congela: guía de comprobación
Antes de llamar a un técnico, puedes seguir varios pasos de comprobación. Recuerda siempre desconectar la corriente antes de manipular el aparato:
Paso 1: Verifica la temperatura y ajusta el termostato
Revisa que la temperatura esté cerca de -18 °C. Ajusta el termostato subiendo o bajando un nivel según sea necesario. Observa si el congelador comienza a enfriar en las siguientes horas.
Paso 2: Revisa el cierre de la puerta y las gomas
Comprueba que la puerta sella correctamente. Si las gomas están sucias, límpialas con agua tibia y jabón suave. Si están dañadas, reemplázalas para evitar la entrada de aire caliente.
Paso 3: Limpia las rejillas y el condensador
El polvo reduce la eficiencia del sistema de refrigeración. Usa un cepillo o aspiradora para limpiar las rejillas traseras y serpentines del condensador.
Paso 4: Descongela completamente el congelador
Apaga el aparato, vacíalo y deja que el hielo se derrita de forma natural durante 12-24 horas. Puedes acelerar el proceso introduciendo un bol con agua caliente. Nunca uses objetos punzantes que puedan dañar el interior.
Paso 5: Comprueba si el motor o ventilador funciona
Abre la puerta y escucha si el compresor arranca o si el ventilador gira durante un ciclo. No manipules componentes eléctricos internos; si no funcionan correctamente, conviene llamar a un profesional.
Paso 6: Cuándo llamar a un técnico especializado
Llama a un técnico si el problema persiste después de los pasos anteriores, especialmente en casos de fuga de gas, compresor averiado, motor dañado o problemas electrónicos.
Como habéis podido comprobar, un congelador que no funciona correctamente puede tener múltiples causas, algunas resueltas con ajustes sencillos y otras con una intervención más profesional. Siguiendo estos pasos y observando algunas de las señales mencionadas, puedes identificar problemas menores y saber cuándo es imprescindible la ayuda de un profesional. Mantener el aparato limpio, bien ventilado y con un termostato correctamente calibrado son algunos de los pasos esenciales para prolongar la vida útil de tu electrodoméstico.
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