Tu información de entrega

Para personalizar tu experiencia y conocer la disponibilidad de los productos y los plazos de entrega, añade tu código postal para envío a domicilio.

Envío a domicilio

¿Dónde quieres recibir tu pedido?

Añade el código postal de entrega

Filtrar




Tipo de instalación
Abajo


Anchura (cm)
Abajo


Conexiones + puertos
Abajo


Potencia (W)
Abajo

Agotado

    Servicios disponibles en tu zona

    Comprueba cuándo lo recibirás y los servicios extra disponibles.

Si te gusta tener la casa a tu gusto sin estar pendiente de encender y apagar, los radiadores eléctricos con Wi-fi son de esas compras que se notan desde el primer día. En Qubbos encontrarás modelos pensados para controlar la temperatura desde el móvil, programar horarios y mantener el confort sin desperdiciar energía.

Ventajas de los radiadores con Wifi eléctricos

Los radiadores Wi-Fi no solo “molan” por poder controlarlos desde el smartphone. Lo importante es lo que te permiten hacer en la práctica: más control, más comodidad y, bien usados, menos consumo.

Control desde el móvil, estés donde estés

La ventaja estrella. Puedes encender, apagar o ajustar la temperatura desde una app, sin levantarte del sofá y sin estar físicamente en casa. Ideal para segundas residencias, para quienes tienen horarios cambiantes o para calentar justo cuando lo necesitas.

Programación inteligente para tu rutina

Muchos modelos permiten programar horarios diarios o semanales: calentar antes de que te levantes, bajar temperatura cuando te vas, y volver a subirla por la tarde. Esto evita el típico “lo dejo puesto por si acaso”, que es lo que suele disparar el gasto.

Ahorro real por control de temperatura más preciso

Cuando tienes un termostato digital y un control fino, es más fácil mantener una temperatura estable sin pasarte. Y eso se nota. La clave no es ponerlo al máximo, sino mantener el confort con el mínimo necesario. Los radiadores Wi-Fi facilitan justo eso.

Gestión por estancias: cada habitación, a su manera

No todas las habitaciones se usan igual. Con radiadores conectados, puedes ajustar el dormitorio a una temperatura más suave, el despacho a una más cómoda mientras trabajas, y el salón a otra cuando estáis en casa. Esto ayuda a optimizar el consumo porque no calientas de más donde no hace falta.