El primer televisor suele asociarse a John Logie Baird, que presentó su sistema de televisión mecánica en Londres el 26 de enero de 1926. Sin embargo, esa fecha no cuenta toda la historia: hay que distinguir entre demostrar un sistema, desarrollar la televisión electrónica y vender los primeros receptores.
Para entender la distancia entre aquel invento y los televisores actuales, conviene separar esos hitos. No hubo un único aparato que reuniera desde el principio todas las características que hoy esperamos de una televisión.
Quién inventó el primer televisor
Baird ocupa un lugar central por la demostración de 1926 ante expertos, incluidos miembros de la Royal Institution y un periodista de The Times. El encuentro se celebró en su laboratorio del número 22 de Frith Street, en el barrio londinense del Soho. El Science Museum Group conserva el receptor utilizado.
Pero responder solo con un nombre puede resultar engañoso. El Smithsonian también destaca a Philo T. Farnsworth, que transmitió una imagen de televisión electrónica en 1927. Su aportación pertenece a una vía tecnológica distinta de la solución mecánica de Baird.
Por eso, la pregunta necesita un matiz: si hablamos de la demostración histórica de televisión mecánica, la referencia es Baird; si nos centramos en el desarrollo electrónico, Farnsworth es otro protagonista fundamental. No se trata de dos respuestas incompatibles, sino de avances diferentes dentro de la misma historia.
Cómo funcionaba aquel primer televisor
El receptor de Baird empleaba un disco giratorio con 30 agujeros dispuestos en espiral. Ese disco debía girar de forma sincronizada con el sistema de exploración del emisor. Las señales recibidas modificaban la intensidad de una lámpara de neón para reconstruir la imagen.
La clave era dividir la imagen en partes y recomponerlas en el receptor. El movimiento del disco y las variaciones de luz trabajaban juntos: no era una pantalla digital ni un panel como los que encontramos en un televisor moderno. De ahí que se hable de televisión mecánica, aunque también intervinieran señales eléctricas.
Para imaginar la experiencia de uso, resulta útil observar un receptor posterior de la misma etapa. El museo Early Television conserva un Baird Televisor y documenta su disco de exploración, la lámpara de neón y el sistema óptico para observar la imagen. Era una forma de ver televisión muy diferente de sentarse frente a una pantalla actual.
Qué cambió con la televisión electrónica
En 1927, Farnsworth diseñó y construyó un tubo de transmisión que llamó disector de imagen. Según explica el National Museum of American History, la luz incidía sobre un detector con un recubrimiento especial que emitía electrones. El dispositivo exploraba pequeñas zonas del detector para convertir la imagen en señales eléctricas.
Esas señales podían convertirse de nuevo en una imagen visible en un receptor. La diferencia importante respecto al sistema anterior estaba en cómo se captaba y exploraba la imagen: el disector utilizaba un procedimiento electrónico, en lugar del disco giratorio característico de la solución de Baird.
Esto explica por qué unas historias de la televisión destacan 1926 y otras señalan 1927. La primera fecha identifica la demostración de Baird; la segunda, un avance decisivo de Farnsworth en televisión electrónica. Conviene indicar siempre qué logro se está fechando, en lugar de presentar ambos años como si uno tuviera que ser necesariamente incorrecto.
Cuándo empezó a venderse el televisor
Una demostración de laboratorio no equivale al lanzamiento de un electrodoméstico. Para hablar de comercialización, una referencia documentada es el Baird Model B Televisor, producido a finales de 1928. El National Science and Media Museum lo identifica como el primer televisor puesto a la venta en Gran Bretaña.
Su carcasa de madera y su forma le valieron el apodo de «arca de Noé». No fue un producto de fabricación masiva en el sentido actual: el museo describe una producción muy limitada. La ficha de la colección sitúa estos receptores entre los primeros televisores fabricados en serie.
Además del aparato, hacía falta algo que ver. El 30 de septiembre de 1929 comenzaron las emisiones semiexperimentales de la compañía de Baird a través de la emisora londinense 2LO de la BBC. Tenían una programación regular e incorporaban artistas procedentes del teatro, la música, el cine y la radio. El receptor y los contenidos empezaban así a desarrollarse conjuntamente.
Cuándo llegó la televisión a España
En España, la fecha de referencia es el 28 de octubre de 1956, cuando comenzaron las emisiones oficiales regulares de Televisión Española desde el paseo de la Habana, en Madrid. Antes se habían realizado pruebas y ensayos, por lo que tampoco debe confundirse ese comienzo con la primera experiencia técnica de televisión en el país.
Según el archivo de RTVE, aquella inauguración pudo seguirse en unos 600 televisores en Madrid. La programación incluyó discursos, actuaciones musicales, coros y danzas y un acto religioso. Es una buena muestra de la distancia entre presentar una tecnología y conseguir que forme parte del equipamiento habitual de una vivienda.
Al hablar del «primer televisor en España», por tanto, hay que precisar si se pregunta por un aparato experimental o por el inicio del servicio regular. El 28 de octubre de 1956 responde a lo segundo, no identifica por sí solo un primer receptor concreto.
Del primer receptor a las pantallas actuales
El salto en definición permite apreciar cuánto ha cambiado la experiencia. Un televisor 4K UHD tiene 3.840 × 2.160 píxeles: cuatro veces el número de píxeles de una pantalla Full HD de 1.920 × 1.080. Son magnitudes que describen los paneles actuales, no una equivalencia directa con el mecanismo de exploración de los primeros receptores.
Como ejemplo de ese cambio, el Hisense 65A6S de 65 pulgadas reúne resolución 4K UHD y compatibilidad con Dolby Vision. Sirve para poner rostro al televisor contemporáneo, sin confundir el tamaño de pantalla con la resolución o con otras prestaciones.
Televisor LED Hisense 65A6S de 65 pulgadas, 4K UHD y Dolby Vision
Si esta historia te ha llevado a pensar en comprar tu primer aparato, empieza por medir el espacio disponible y definir qué contenidos vas a ver. Al comparar televisores de 55 pulgadas, por ejemplo, revisa las dimensiones completas con peana, las conexiones que necesitas y las aplicaciones que utilizas. La elección debe partir del uso real, no de acumular siglas.
La respuesta histórica, en definitiva, no cabe en una sola fecha: demostración, desarrollo electrónico, comercialización y emisiones regulares son capítulos distintos. Separarlos permite entender qué significó realmente el primer televisor.
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