No hay evidencia establecida de que el microondas sea cancerígeno cuando está en buen estado y se utiliza siguiendo las instrucciones del fabricante. Calentar la comida en este aparato tampoco la vuelve radiactiva. La Agencia Australiana de Protección Radiológica y Seguridad Nuclear, ARPANSA, distingue claramente el uso doméstico correcto de las exposiciones que podrían resultar peligrosas.
La pregunta merece una respuesta sin alarmismo, pero también sin confundir seguridad con ausencia de precauciones. Conviene separar tres cuestiones: la radiación que utiliza el aparato, los recipientes que introduces y la forma de calentar los alimentos.
Por qué se dice que el microondas es cancerígeno
La palabra «radiación» suele generar dudas, pero no todas las radiaciones tienen las mismas propiedades. Los rayos X pertenecen a la radiación ionizante, capaz de dañar directamente el ADN. Las microondas, en cambio, forman parte de la radiación no ionizante y no tienen esa capacidad de daño directo. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos explica esta diferencia al abordar los campos electromagnéticos.
Esto no significa que cualquier exposición a microondas sea inocua: a intensidades elevadas pueden calentar los tejidos y causar lesiones. Sin embargo, esa situación no equivale al uso normal de un horno doméstico diseñado para contener la energía en su interior. La FDA considera seguros los aparatos que cumplen sus requisitos y se utilizan correctamente.
Por tanto, no es correcto deducir que un electrodoméstico provoca cáncer únicamente porque emplea radiación. Hay que valorar el tipo de energía, las condiciones de exposición y el funcionamiento del aparato.
¿La comida se vuelve radiactiva o pierde sus nutrientes?
El microondas calienta porque los alimentos absorben energía, que se transforma en calor. Las ondas no quedan almacenadas en la comida: cuando deja de generarse energía, no permanece una radiación residual que tengas que esperar a que desaparezca. ARPANSA señala que ni el alimento ni el horno se vuelven radiactivos.
Tampoco es correcto afirmar que este método destruye todos los nutrientes. La FDA indica que cocinar con microondas no reduce el valor nutricional más que los métodos convencionales. En determinadas preparaciones, unos tiempos breves y poca agua pueden ayudar a conservar vitaminas y minerales. Eso no convierte cualquier receta en saludable: los ingredientes siguen importando.
Si una preparación exige reposo, respétalo por motivos de cocción y distribución del calor, no para eliminar una supuesta radiactividad. El servicio estadounidense de seguridad alimentaria recomienda seguir los tiempos de reposo indicados en las instrucciones.
Los recipientes: qué puedes meter y qué debes evitar
La elección del recipiente es una cuestión distinta del supuesto riesgo cancerígeno del aparato. Utiliza únicamente utensilios identificados como aptos para microondas y respeta sus condiciones de uso. Que un envase sirva para guardar comida no significa que permita calentarla.
Como criterio práctico:
- Elige vidrio o cerámica aptos para microondas, sin decoraciones metálicas.
- Usa plástico únicamente cuando esté indicado para ese uso.
- No reutilices tarrinas de margarina o envases similares de conservación en frío para cocinar.
- Descarta los recipientes que se hayan deformado o fundido al calentarlos.
- Evita bandejas metálicas y alimentos completamente envueltos en papel de aluminio, salvo aplicaciones expresamente autorizadas en las instrucciones.
Los materiales no preparados para calentarse pueden derretirse o permitir que algunas sustancias migren a la comida. La recomendación útil no es afirmar que «todo el plástico causa cáncer», sino comprobar el etiquetado y no utilizar envases para funciones que no tienen autorizadas.
Cómo calentar los alimentos de forma segura
El calentamiento puede ser desigual y dejar zonas frías donde sobrevivan microorganismos. El plato giratorio no sustituye todas las precauciones: remover o dar la vuelta a los alimentos sigue siendo importante.
Para recalentar una comida:
- Sigue el tiempo y la potencia indicados para esa preparación.
- Reparte los alimentos de manera uniforme en un recipiente adecuado.
- Cubre con una tapa apta, dejando una salida para el vapor.
- Remueve a mitad del proceso cuando sea posible.
- Respeta el reposo y comprueba que el centro también esté suficientemente caliente.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomienda calentar las comidas preparadas a más de 75 °C y atender a las instrucciones del fabricante para lograr una temperatura uniforme y suficiente. Un termómetro alimentario permite comprobarla sin depender únicamente del aspecto.
Si descongelas carne o aves en el microondas, cocínalas inmediatamente después: algunas partes pueden haberse templado o empezado a cocinar durante la descongelación.
Cuándo dejar de utilizar un microondas
Las quemaduras por recipientes, alimentos o líquidos demasiado calientes son riesgos reales. El agua sobrecalentada puede salir proyectada al mover la taza, por lo que no debes superar los tiempos recomendados. También debes interrumpir el uso si la puerta está deformada, no cierra firmemente o presenta daños en bisagras o cierres. No intentes anular sus mecanismos de seguridad.
La antigüedad, por sí sola, no demuestra que un aparato sea cancerígeno. Para valorar su seguridad, fíjate en su estado y funcionamiento; ante daños en la puerta o dudas sobre el cierre, solicita una revisión profesional antes de seguir utilizándolo.
Qué mirar si necesitas elegir otro microondas
Si vas a sustituirlo, empieza por tus necesidades, no por reclamos sobre una supuesta protección anticáncer. En la colección de microondas puedes orientar la elección según el espacio disponible, los recipientes que utilizas y las funciones que buscas.
Antes de comprar, anota las medidas del hueco y consulta las instrucciones de instalación del modelo. Si quieres colocarlo dentro del mobiliario, centra la búsqueda en microondas integrables y comprueba la compatibilidad con tu cocina, en lugar de decidir solo por la apariencia del frontal.
Por ejemplo, puedes valorar el Teka MWE 202 FI SS de 20 litros con grill si buscas ese formato y esas funciones. Comprueba también que tus platos y fuentes encajen: la capacidad anunciada no sustituye esa verificación práctica.
Microondas integrable Teka MWE 202 FI SS, 20 litros con grill
La conclusión es sencilla: el uso correcto de un microondas en buen estado no tiene un riesgo cancerígeno establecido. Las precauciones respaldadas por las autoridades se centran en conservar el aparato correctamente, escoger recipientes adecuados y calentar la comida de forma suficiente y uniforme.
Sigue comparando
Microondas


