Cómo reducir el consumo del frigorífico

Con la subida del precio de la luz, reducir el consumo del frigorífico es fundamental para ahorrar en el hogar.

Este año ha traído consigo una subida del precio de la luz que afecta a nuestra factura eléctrica. En este nuevo contexto, el ahorro se convierte en factor indispensable para afrontar dicho incremento. Una de las claves está en realizar un buen uso de los electrodomésticos, especialmente de los que conllevan un gasto energético considerable, como el frigorífico, cuyo consumo supone alrededor del 30 % de la electricidad total. ¿Quieres descubrir cómo reducir el consumo del frigorífico? ¡Sigue leyendo!

Consejos para reducir el consumo del frigorífico

Elige un modelo eficiente

El frigorífico es uno de los electrodomésticos que más consumen y, además, tienen una larga vida útil. Por ese motivo, debes asegurarte de elegir un frigorífico con una alta calificación energética.

Actualmente, la escala de la nueva etiqueta energética va desde la clase A (más eficiente) hasta la clase G (menos eficiente). Sin embargo, la clase A está reservada a los nuevos productos, que garantizan una mejora de la eficiencia energética. Por lo tanto, los frigoríficos más eficientes serán aquellos de clase B, C o D. 

Instálalo en el lugar adecuado

El frigorífico debe colocarse en un lugar frío, seco y con buena ventilación. Evita instalarlo cerca de una fuente de calor (horno, microondas, radiador, placa de cocina, etc.) o en un lugar donde el sol pegue directamente. De lo contrario, tendría que utilizar una mayor cantidad de energía para conseguir mantener la temperatura óptima en su interior.

Asimismo, debes asegurarte de que las rejillas de ventilación no están bloqueadas y de que hay espacio suficiente entre la pared y el frigorífico, así como arriba y abajo, para que el aire pueda circular correctamente. Deja un espacio de al menos 10 o 15 cm entre el frigorífico y la pared. Así, lograrás ahorrar hasta un 3 % de energía.

Controla la temperatura

No selecciones una temperatura demasiado baja. Para que los alimentos se conserven en perfecto estado sin que el consumo energético se dispare, lo mejor es mantener una temperatura de 5 ºC en el frigorífico y de -18 ºC en el congelador. De esta manera, tu bolsillo no sufrirá y la comida se mantendrá en condiciones óptimas.

Abre la puerta solo cuando sea necesario

No dejes la puerta del frigorífico abierta durante mucho tiempo ni la abras innecesariamente. Cada vez que se abre la puerta del frigorífico durante 10 segundos, el consumo incrementa un 0,8 %. Y, en el caso del congelador, el consumo se dispara un 2 %. 

¿A qué se debe este incremento? Al abrir la puerta, la temperatura interior se incrementa, por lo que el frigorífico tiene que gastar más energía para restaurar los niveles iniciales que le ayudan a preservar los alimentos en condiciones óptimas. 

Realiza un buen mantenimiento del aparato

Elimina el polvo que se acumula detrás del frigorífico dos o tres veces al año, como mínimo. Si es necesario, aspira la rejilla del motor. De esta manera, el intercambio de calor con el ambiente será el adecuado y lograrás reducir el consumo del frigorífico.

Descongélalo periódicamente

Debes recordar que tres milímetros de escarcha en las paredes del congelador conllevan un incremento del 30 % en el consumo. Por ese motivo, es fundamental que descongeles el frigorífico periódicamente para eliminar la escarcha. 

Y, en caso de que quieras olvidarte para siempre de esta tediosa tarea, puedes optar por un frigorífico no frost. Esta tecnología impide la formación de hielo en el interior, por lo que te permitirá ahorrar esfuerzo y tiempo y, además, garantiza un menor consumo energético.

Coloca los alimentos adecuadamente

¿Sabías que colocar y ordenar correctamente los alimentos te ayuda a reducir el consumo del frigorífico? Para ello, te recomendamos que sigas nuestros consejos:

  • Aprovecha al máximo la capacidad de la nevera sin llegar a saturarla
  • Utiliza los compartimentos del frigorífico adecuadamente. Normalmente, los frigoríficos incorporan cajones especiales destinados específicamente al almacenamiento de alimentos frescos como frutas, verduras, carnes y pescados.
  • No metas comida caliente en el frigorífico y en el congelador
  • Evita que los alimentos toquen las paredes del frigorífico, ya que, de esta manera, cerramos el paso a las corrientes de aire que circulan por su interior.
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